Ya se desvaneció el largo Enero, macerado por lluvias y calores agobiantes en una parte de la Argentina porque en el extremo sur ha reinado el fuego.
Algunos aprovechan para viajar o hacer un paréntesis en sus días mirando de reojo las nacientes ofertas de útiles escolares que insisten en aparecer.
Es también el mes festivalero por excelencia y uno podría pensar que como tal, tiempo de jolgorio y de ausencia de política, pero nada más equivocado.
En todas las las convocatorias folclóricas aparecieron artistas con críticas al gobierno nacional.
Jesús María y Cosquín a través de la televisión pública llegaron a cada rincón del país, así que un día nos despertamos con el Presidente cantando “Amor Salvaje” a duo con el Chaqueño Palavecino. Grandes discusiones.
Al otro con Cazzu, la “Jefa del trap” que pisó ambos escenarios con la fastuosidad del malambo zapateado por mujeres y la delicadeza de iniciar sus actuaciones entonando canciones folclóricas y luego recién, abordando lo suyo. Grandes discusiones también.
Otro día, la voz del poeta salteño radicado en Córdoba Hugo Francisco Rivella, que a la par de participar del Encuentro de Poetas, que se realiza junto al Festival incendió la Plaza Próspero Molina con palabras durísimas contra el modelo político actual y contra Milei.
Muchos otros artistas hicieron lo propio.
Elevaron sus voces para horror de muchos que no dudaron en expresar improperios de diverso calibre en redes sociales y medios.
En Salta vivimos el homenaje a Melania Pérez, fallecida también en este Enero.
Un cálido recorrido por su enorme trayectoria artística y humana. El espectáculo, “Melania eterna” fue organizado por músicos y músicas amigos de la artista de la voz agreste y profunda, aún golpeados con la noticia de su partida y los pormenores del traslado de los restos a su tierra, la que tanto amaba.
A ellos se unió la Secretaría de Cultura, aportando entre otras cosas el salón grande de Casa de la Cultura.
Excelentes expresiones artísticas se fueron sucediendo en el escenario: Gogui Barboza, Laura Serrano, Milaipa duo, Victoria Cataldi, Lucía Guanca, Mariana Gutiérrez, Pachula Botelli, Sandra Aguirre, Carlos Vargas, Tono Vaca, Daniel Espoz y muchos más, con una calidad en ascenso que el público agradeció generosamente.
En el medio, subieron al escenario autoridades del Ministerio de Educación, Cultura y del Senado para entregar al hijo de Melania distinciones póstumas y allí bajó el fervor del aplauso.
A la gente no le gustó el gesto y a viva voz se escuchó la queja, el reclamo y el abucheo.
Algunos músicos aprovecharon también sus minutos para plantear los pocos homenajes recibidos por la cantora pero sobre todo, la ausencia del Mérito Artístico, una pensión mínima que las autoridades económicas y la burocracia del sistema, han dejado en el letargo de las esperas para mucha gente a lo largo de estos últimos años.
Finalmente, subió la periodista Marta César, en nombre de la Multisectorial de Mujeres, para rendir su tributo y además de homenajearla por su compromiso social constante, chicaneó duramente a las autoridades presentes.
A esa altura, mucho público que parece no comprender la dimensión política de cada acto de vida, optó por retirarse.
La gran mayoría, sin embargo se quedó a escuchar y aplaudir.
La vida austera de la cantora, su defensa de los derechos humanos y su impecable trayectoria se llevó la emoción de toda una sala que terminó cantando junto a los músicos Zamba de Lozano, la entrañable canción de Leguizamón y Castilla que tan magistralmente interpretaba Melania y que arrancó lágrimas a muchos de los presentes.
Aquí y allá, el reclamo a viva voz de los artistas.
En este tiempo de ofensas constantes, de radicalizados insultos, de intolerancias como pocas veces se vió, el disenso respetuoso tendría que enriquecer la mirada de todos.
Es tan difícil de entender? Por qué pretender otra cosa?
La cultura tiene una dimensión política, que no es lo mismo que partidaria.
La cultura no es neutral, cuando es genuina es profunda, muestra caminos, conmueve, lleva a la reflexión. Se manifiesta y hay que aprender a escuchar.
(Patricia Patocco, enero de 2026)
