TEORÍA KING KONG

 

“Durante el verano me tuve que conseguir tres trabajos porque a él no le salía nada, con tanta lluvia pue, es albañil. Así que fui buscando de a poco y encontré para limpiar por horas en tres casas distintas, se imagina con cinco chicos. Cada viernes cobraba y nos íbamos en la moto a comprar mercadería, igual las cuentas de meses se amontonaron pero bueno, cuando yo salía a trabajar los chicos se organizaban, el mayor ya cocina, él algo se ocupaba de la casa.

Pero este sábado se demoró mucho, ya sabía yo que andaba tomando. Volvió el domingo a la mañana recién, y como le salió trabajo ahora a partir de marzo entró a los gritos “bueno, dejá de hacerte la empoderada ya, volvé a la casa que empiezan las clases y yo ya no llevo ni traigo a nadie”.

Así me dice…puede creer?, y yo que tengo reunión de las damas de la iglesia el sábado y ni una remerita en la feria me compré este tiempo, más que calza y remera de trabajo no tengo nada qué ponerme. Tengo que volver a la casa, a limpiar, a llevar a los chicos a la escuela, a lavar, tengo que dejar todos los trabajos porque claro, de un día para otro, consiguió trabajo…empoderada, me dice…y se me ríe encima…” – dice Paola, con sus ojos oscuros destellando de rabia y amargura.

 

“…Cuando el mundo capitalista se viene abajo y no puede abastecer las necesidades de los hombres, cuando no hay trabajo, ni dignidad en el trabajo, en medio de exigencias económicas crueles y absurdas, de vejaciones administrativas, de humillaciones burocráticas, de la seguridad de que nos engañan cada vez que compramos algo, se nos toma de nuevo por las únicas responsables. Lo que les hace sentirse infelices es nuestra liberación. No es culpa del sistema político, sino de la emancipación de las mujeres” Virginia Despentes, novelista y cineasta en su libro “Teoría King Kong”

(Patricia Patocco, marzo de 2026)