VIAJE MUSICAL AL PASADO

 

 Proyecto 415 es una iniciativa dedicada a la interpretación del repertorio barroco y virreinal latinoamericano con instrumentos históricos, explorando el cruce entre la tradición musical europea de los siglos XVII y XVIII y las expresiones surgidas en América durante el período colonial.

“Memoria virreinal – Un latido heredado del barroco” es el concierto que se realizará el 25 de abril a las 20 hs en la Iglesia San José (Urquiza 457), proponiendo un viaje musical que entrelaza tradiciones del repertorio barroco y virreinal latinoamericano y revela cómo el barroco europeo se transformó al encontrarse con los ritmos y sensibilidades del Nuevo Mundo.

El programa incluye obras de Santiago de Murcia, Manuel de Sumaya, Juan de Araujo y Juan García de Zéspedes, compositores clave para comprender este proceso de mestizaje cultural que dio origen a una identidad sonora propia en América Latina.

ARTENAUTAS dialogó con uno de sus integrantes, el músico Guillermo Wilde, antropólogo e investigador, quien nos comentó lo siguiente:

– Proyecto 415” es un ensamble musical dedicado a la interpretación e investigación de la música renacentista y barroca de Europa y América con un enfoque historicista, es decir que busca reproducir la música de que se tocó en esos continentes entre aproximadamente fines del siglo XVI y fines del siglo XVIII.

El enfoque es historicista porque el ensamble busca tocar esa música tal y como sonaba en esos esos tiempos y espacios. Esto lógicamente implica tanto recuperar los repertorios perdidos, muchos desconocidos para el público actual, música compuesta por compositores que hoy fueron olvidados, como también adaptar los instrumentos musicales a la afinación y la sonoridad de la época (por ejemplo, usando cuerdas de tripa o arcos especiales en el caso del violín o incluso instrumentos que hoy ya no se escuchan en las orquestas y formaciones modernas). El proyecto también conlleva investigar quiénes tocaban esos instrumentos y esa música en los contextos del pasado en América y Europa (incluyendo la población indígena y afro), los músicos y compositores anónimos del pasado.

El Ensamble se conformó el año pasado con la idea firme de generar un espacio nuevo de exploración sonora en Salta, y el fin de difundir didácticamente esos repertorios y sonidos al público salteño. Está integrado por una formación básica de cuatro músicos y una formación ampliada y variada de ocho. El maestro Antonio Aray, toca el fagot barroco, el maestro Cristian Vercellese toca la flauta traversa, la profesora Ana Claudia Galindez toca la espineta y el clavecín (teclados existentes cuando el piano no había nacido como instrumento y Guillermo Wilde, que toca el violín barroco. Además se suman al ensamble los maestros David Gomez y Zaira Olivera en flauta dulce y Pablo Chireno en percusión. Todos tienen larga experiencia en la interpretación de la música barroca y renacentista, y en el caso del maestro Aray, también experiencia de haber grabado discos de barroco latinoamericano. Destaco que el ensamble tiene también una proyección académica y de investigación, vinculada a grupos interdisciplinarios de la universidad, que trabajan sobre la historia y la antropología de época moderna europea y americana, la literatura del barroco y el siglo de oro, la musicología, la acústica y la composición, entre otros.

 

– ⁠ ¿Cómo eligieron y trabajaron el repertorio?

– En términos generales el ensamble selecciona su repertorio con la idea de poner en diálogo la música europea que se tocó en distintos países, como Alemania, Francia, Italia y, sobre todo, España y Portugal, y la música que o bien se trajo a o bien se compuso en el continente americano. Esta última es menos conocida, y cada vez se encuentran más repertorios musicales americanos en los archivos de América y de Europa. El primer concierto del ensamble propone un viaje, desde el frío norte de Europa, con Georg Philip Telemann (compositor alemán bien conocido por los amantes del barroco), hacia el sur de Italia, con el compositor napolitano Leonardo Leo, y de allí a la península ibérica con el compositor Santiago Murcia, cuya música “española” fue tocada también en la América Virreinal, al igual que la del ya mencionado Leo, y de allí pasamos a músicas compuestas por compositores europeos que llegaron a América, y que exploraron nuevos ritmos y sonoridades, y grupos musicales conformados mayormente por indígenas y población africana. Entre estos está el genial Juan de Araujo, gran compositor de la Audiencia de Charcas, que compuso numerosos villancicos con bellísimas letras, y el jesuita Domenico Zipoli, cuya música circuló en el Paraguay Jesuítico en el siglo XVIII. Lo interesante de estos repertorios americanos es que muestran la incorporación de lenguas indígenas y ritmos locales que el público seguramente asociará con las zambas y las chacareras del folklore actual, pero que se gestaron en América en los primeros siglos de la colonización.

Trabajar este repertorio requiere bastante trabajo, porque implica juntar tradiciones que muchas veces no están incorporadas en la cabeza de los músicos académicos. En este sentido es un gran desafío. En síntesis, el programa tiene dos partes, una europea y otra americana, y una zona de transición de mezclas, que incluye villancicos y otros géneros.

 

⁠¿Por qué eligieron la iglesia para presentarse?

El ensamble 415, por principio, decidió preparar y tocar música en espacios que o bien fueron construidos en la época colonial (entre los siglos XVI y principios del XIX), o bien presentan un parecido en términos de dimensiones, acústica y arquitectura, a los espacios coloniales. Dentro de los espacios cerrados, la música de la época pudo hacerse en las iglesias, en el caso de la música religiosa, o en las casas o salones particulares, de dimensiones generalmente reducidas, en el caso de la música profana. Además, la música festiva pudo realizarse en espacios abiertos como las plazas, tan importantes en toda la América Virreinal. La iglesia San José, si bien hasta donde sabemos fue construida en el siglo XIX, guarda muchas semejanzas con las iglesias coloniales, lo que nos permite reconstruir un clima de época que va muy bien con el repertorio elegido.

 

⁠¿Qué imaginan para el futuro del Ensamble?

– El horizonte del ensamble es muy promisorio, sobre todo porque hay muchísimo por hacer, en Salta y la región. Como dije, nuestro objetivo es generar un nuevo espacio sonoro en Salta, que permita no solamente recuperar músicas perdidas que circularon por la región del Virreinato del Perú y por todo el continente americano, que además viajaron de ida y vuelta a Europa, sino también, y sobre todo, aportar al público salteño un conocimiento de cómo pudo sonar la música de la época. Acercarle sonidos poco escuchados. Tocamos con instrumentos adaptados a la época, en formaciones y espacios relativamente pequeños, es decir que esto es muy distinto de ir a escuchar una gran orquesta sinfónica, un ensamble de jazz, o un conjunto folklórico, aunque muchas veces puedan encontrarse conexiones de algún tipo con esas otras formaciones.

En síntesis, los conciertos de “Proyecto 415” tienen un fin didáctico y pedagógico, que esperamos se expanda en los próximos años con producciones cada vez más ambiciosas. Para 2026 preparamos un ciclo de 3 conciertos, y en 2027 y 2028 planificamos participar de festivales de música barroca y renacentista americana.

La cita es el 25 de abril a las 20 hs en la Iglesia San José, Urquiza 457.