El MAC presenta hoy nuevas inauguraciones y un rato antes, a las 18,30 hs con una visita guiada por las tres exhibiciones a cargo de los artistas y sus curadores, seguida de la apertura a las 20hs.
Nkuyu Mukumbu, hay aquí un nuevo acontecimiento… es la nueva propuesta expositiva de la artista Florencia Califano, con curaduría de Soria Vazquez. A través de una serie de esculturas en cerámica, la artista propone una experiencia que se sitúa en el cruce exacto entre la materia, la memoria cultural y un universo particular de imágenes que operan como entidades complejas y activas.
En esta exhibición, Califano aborda de lleno el concepto de animismo vegetal. Bajo esta mirada, las semillas y los frutos dejan de ser percibidos como materia latente para convertirse en presencias vivas, capaces de establecer vínculos profundos y generar entramados relacionales con el entorno. En este sentido, las piezas cerámicas ceden su sola función tradicional de representación para mutar en dispositivos apotropaicos, configurándose como protectores o amuletos en directa relación con lo invisible.
En palabras extraídas del texto de sala, la exposición se define como una celebración de formas, colores y mitos que se pronuncian como brotes recientes. Cada una de las obras funciona como un sistema de relaciones materializado; un amasijo de memorias donde lo vegetal, lo animal y lo divino se amalgaman para constituirse en deidad.
A partir de un diálogo constante entre lo conocido y lo extraño, las deidades que habitan la sala se configuran como arquetipos de diversas tradiciones. Esta superposición de capas culturales e históricas funciona como una invitación abierta a reflexionar críticamente sobre el colonialismo botánico, sobre su densidad simbólica y sobre cómo el acto de nombrar es, en sí mismo, un campo de disputa territorial.
- En la planta alta podrá verse la colección José Luis Lorenzo quien reúne más de 1800 obras y, dentro de ese vasto patrimonio, la producción textil ocupa un lugar destacado. Desde las tradicionales mantas tejidas en telar criollo de Santiago del Estero hasta las expresiones del arte contemporáneo que exploran nuevos lenguajes textiles, este conjunto constituye uno de los núcleos más significativos de la colección.
La muestra invita a descubrir ese universo a través de una selección de obras que dialogan entre la tradición y la contemporaneidad. Reúne piezas provenientes de distintas regiones de Argentina, donde técnicas artesanales como el tejido, el bordado y la costura se encuentran con lenguajes artísticos actuales.
A lo largo del recorrido, los visitantes podrán apreciar cómo los saberes transmitidos de generación en generación se transforman y resignifican en propuestas que incorporan la poesía, el dibujo, la pintura, la instalación y otros formatos contemporáneos.
La exposición también pone en valor el trabajo de artesanas y artistas que, desde diferentes territorios y experiencias, mantienen vivo un patrimonio cultural fundamental para comprender nuestra identidad y nuestra historia.
Una oportunidad para acercarse a la riqueza de los oficios textiles y descubrir nuevas formas de mirar una de las expresiones más sensibles y versátiles del arte.
Dentro del marco Proyecto V.A.C.A (Vidrieras de Arte Contemporáneo Argentino), la artista Andrea Lilian Rodriguez presenta un conjunto de obras que tienen como punto de origen el mundo del trabajo manual y artesanal heredado de su entorno familiar. Lejos de reproducirlo, lo interroga, toma esa memoria corporal —ligada a la carpintería y la costura— y la desplaza hacia el territorio del arte, donde los materiales dejan de servir a una función y empiezan a plantear preguntas.
La madera es el elemento central de la muestra. Andrea la trabaja con una escucha particular: atiende sus resistencias, sus accidentes, sus posibilidades. Cada pieza que c artista y lo que el propio material propone, exige o niega.
El título actúa como clave de lectura: un manual no solo enseña, también puede desmontarse. En ese gesto, Andrea Lilian abre el oficio heredado, desarma sus reglas y lo convierte en un espacio de pensamiento visual, donde medir, unir o reparar son acciones que ya no remiten al taller sino a una manera de ver y de hacer sentido.
