Lucrecia Martel
“MI TRABAJO ES ENCONTRAR UN LENGUAJE PARA PODER COMPARTIR CON MIS CONTEMPORÁNEOS ALGUNA PREOCUPACIÓN, ALGUNA ALEGRÍA”

 

Lucrecia Martel no necesita presentación, menos en Salta.

Por estos pagos hace esporádicas apariciones verdaderamente fulgurantes y aunque ella tenga la percepción de que “aquí nunca me dieron bolilla”, las salas rebosantes, en especial de gente joven cuando da alguna charla, parecen desmentirla.

Frontal, versátil, habla desde siempre sin pelos en la lengua y luego de cada diálogo, la rodean por fotos, autógrafos o lo que fuera con devoción.

Es una figura internacional, aclamada en los cinco continentes por su filmografía diferente.

Varios cortometrajes fueron el preludio a aquella recordada “La Ciénaga”, que irrumpió con gran fuerza, generando todo tipo de reacciones y que hoy está considerada entre las cien películas argentinas más importantes; luego “La niña santa”, “La mujer sin cabeza”, “Zama”,“Terminal Norte”.

En 2025, presentó su primera obra de no ficción, el documental “Nuestra Tierra” , sobre el asesinato del líder indígena Javier Chocobar, de Chuschagasta, en Tucumán que se estrenó mundialmente en el Festival de Venecia, y finalmente en abril pudo verse en Salta. El crimen, el juicio, el relato de la investigación, en fin, la película abre infinitas perspectivas del concepto de propiedad de la tierra y de las condiciones que llevaron a que ese asesinato haya sucedido.

Es su primera obra de no ficción y con ella está haciendo algo que no hizo con las otras producciones: acompañarla. Es así que concurre a estrenos, da conferencias en salas, universidades y cines, dialoga con la prensa y con streamers.

La convocamos para conversar en El Estado de las Cosas, el programa de Vorterix Noa y charlamos largamente en una transmisión que estuvo casi dedicada solo a ella.

En esta nota, resumimos algunos de sus conceptos más salientes sobre la película, el momento político, la realidad de las comunidades, su libro de reciente aparición y mucho más.

 

Le dedicaste muchos años a seguir el tema del asesinato del cacique Chocobar y posterior juicio .¿Por qué decidiste seguirlo de esta manera febril durante tantos años?

– Buscando datos sobre comunidades no contactadas, encontré en You Tube un video que filma Darío Amín que es el asesino de Javier Chocobar donde se ve a los comuneros de la comunidad indígena Chuschagasta, que pertenecen a la Nación Diaguita, igual que la comunidad de Las Pailas. Veo eso y me contacto con el único periodista que encuentro en internet que estaba siguiendo el caso y le pido ayuda para que me contacte con ellos, comienzo a ir a la comunidad y ahí empieza un largo proceso de investigación periodística histórica y armado de un archivo de documentos históricos y judiciales porque había una enorme expediente judicial, y además en otros organismos del Estado ya que la comunidad venía reclamando tierra desde los años 70, reclamando el lugar donde está la comunidad.

Cuando recién te acercás, entender eso no es tan sencillo. Considero que soy una persona que lee bastante pero te das cuenta que no tuvimos en nuestra educación la información para tener aunque sea una estructura de cómo empezar a investigar esto.

-A esta película, la estás acompañando con charlas y presentaciones, cosa que no hiciste con las otras, ¿por qué?

-Hacer esto cuando sabes que lo estás haciéndo por otras personas es más facil que cuando lo estás haciendo por vos misma, es raro porque lo debería haber hecho en todas las películas porque también lo estoy haciendo por los actores, por los técnicos, pero se ve que no lo entendía así, por timidez o lo que fuera, error de mi parte.

Pero esta vez era muy claro que tenía que hacerlo para mostrar la tragedia, lo atroz de lo que pasó pero también la fuerza, la belleza y la complejidad de esas vidas. Hay una situación en el país de muchísimos ciudadanos que están así y en nuestra sociedad criolla, por decirlo de alguna manera, tenemos una gran ignorancia sobre el tema. Creo a ningún argentino le puede resultar cómodo ni agradable saber que en su país hay ciudadanos de segunda, eso es terrible.

– Estás luchando contra la indiferencia…

– No es la indiferencia, ¡ojo que es un gran negocio borrar la historia!, para muchísima gente es un gran negocio. Hay fincas que no tienen verdaderamente títulos ciertos, que están apoyados en unos documentos coloniales bastante dudosos, hay muchísimos casos que conozco. Hay funcionarios como siempre avivados que logran -gracias a estar dentro del Estado-  quedarse con tierras fiscales a precio vil, ahí está el caso de la Ciénaga, el ex gobernador Romero que tiene un tema con eso. Hoy no es tan difícil transparentar el tema, depende de la voluntad política. Ahora con Inteligencia Artificial se podría tener un control sobre qué pasa con las tierras fiscales

-Ahora el documental se puede ver en Netflix, verdad?

-Está en Netflix pero además, cualquier institución, escuela, comunidad, salón comunitario, organización sin fines de lucro que desee ver la película se comunica a través de Instagram con nosotros, con “Nuestra Tierra” y enviamos la película y materiales para que se vea en forma gratuita y se charle sobre el tema.

-En el tiempo de filmación, entre otras cosas hicieron un taller de cine y organizaron las fotos que tenía la comunidad¿ Con qué te encontraste, cómo te pegó a vos entrar y compartir con la comunidad tanto tiempo?

-Yo me di cuenta del tremendo esfuerzo que se ha hecho en este país para negar la existencia y los derechos de las comunidades. Una cosa es saber que un ciudadano tiene derecho a sus bienes, a lo que adquirió y cuidó por mucho tiempo, pero el esfuerzo de borramiento que se ha hecho con ellos…y en el norte -sobre todo- es terriblemente doloroso porque en proporción hay muchísima mas población indígena que en el resto del país. Hay que preguntarse, para qué borrarías una historia si no es porque te conviene?, en plata, en tierras, en que la gente esté en precariedad para que sea una mano de obra más barata… Quién vea la película verá cómo se comporta la defensa de los imputados, ya condenados porque están presos, y da vergüenza porque con muchas cosas de las que dicen te podés sentir muy identificada.

Hay una parte de la película donde alguien se pregunta, “¿seré indio yo también?”, me pareció tremenda y la mayor prueba del borramiento de la identidad que tienen ellos mismos …

-Es que desde el comienzo mismo de nuestra nación se organizó sistemáticamente ese borramiento de la historia: en la escuela, en la administración pública para que sea difícil de obtener los documentos que avalan la posesión y también para humillar con la palabra indio o con cualquier cosa que tenga que ver con las culturas de las comunidades, humillarlos para generar ese proceso de no identificación y es muy injusto todo lo que ha pasado. Muchas de las organizaciones de las comunidades que existen, que empezaron a armarse en los años 70 no son partidarias. Empiezan en Buenos Aires con todas las comunidades y las familias indígenas que se habían ido para allá rodeando a la ciudad de Buenos Aires. Las primeras organizaciones políticas o de discusión de la historia en una intención de querer recuperar de donde estaban siendo expulsados se produce en la Villa 31. Te digo que tengo un amigo, Nilo Cayuqueo, un hombre grande, que es de los ranqueles, que estuvo en el comienzo de todas esas organizaciones en los años 70 y nos contó que después se hizo en Amaicha y se empiezan a replicar los parlamentos.

Si vos tenés un país que empieza mas o menos en 1860 cuando ya están todas las provincias en la Constitución. Desde 1860 hasta los años 70, del siglo siguiente, en todo ese tiempo cualquier persona que quisiera identificarse con lo indígena era humillada. Entonces a mí me parece ridículo cuando dicen “ay, estos no son indios”… Históricamente fuimos una colonia y no es nada sencillo recuperarse de una colonia, hay que ver lo que pasó en la India, lo que pasó en muchísimos países. Tenemos que  comprender que por supuesto, hay gente cuyo proceso de autopercepción fue en el siglo XX. Cómo nos va a llamar la atención si recien en el 2006, la Nación por primera vez decide hacer un diagnóstico de comunidades, no es que estaban repartiendo tierra y ni cosas, era un diagnóstico para tratar de entender. Milei, lo anula. Entonces te das cuenta que la voluntad del nuestro presidente actual  y de un sector muy importante de nuestro ciudadanos -por eso es preocupante la situación hoy –  es que no quieren saber .

-¿Qué percepción tenes de lo que dejó la película en Salta?

-A mí nunca me han dado demasiado bolilla en la provincia, así que estoy acostumbrada. Pero con esta película sí se han contactado muchos directores de escuelas, organizaciones sociales y políticas que se están comunicando porque quieren ver la película. Nunca me pasó esto.

-¿Por qué pensás que pasa ?

– Mirá, creo que estamos atravesando una época de crisis mundial, donde indudablemente muchos valores con los que nos criamos en torno a la democracia están vulnerados o no parecen ser los mejores para organizar la sociedad. Internacionalmente el peso de la ONU, la OMS y todas esas organizaciones que surgieron después de la Segunda Guerra para evitar otra masacre de población ahora parecen no poder funcionar. Eso es porque está viniendo un cambio geopolítico, un cambio tecnológico que obviamente hace que tengamos que inventar otras cosas y hay una generación que percibe claramente eso, que tenemos que organizarnos de otra manera.Y entonces mi experiencia presentando esta película por Latinoamérica y por Estados Unidos es que la gente jóven tiene interés en torno a la cuestiones de las comunidades indígenas, no están tranquilos porque además, todas las comunidades están en peligro de ver vulnerados sus derechos. Nuestra comunidad salteña está en peligro.

Parecen malos augurios para el futuro pero para mí las elecciones del año que viene van a ser diferentes y va a ser llamativa la diferencia con toda la experiencia que tenemos de elecciones, porque el nivel de manipulación de información que hay ahora a través de las redes es realmente diferente.

-¿Pero que percepción tuvieron los salteños de la película?, yo ví gente muy conmovida al salir del cine, imagino que en Salta donde hay más de 400 comunidades  debe ser diferente el punto de vista…

-A mí me parece que nosotros seriamente nos debemos resolver ese tema y sabés qué?, muchas veces yo tengo la ilusión de que sea Salta la provincia que comience a hacerlo, porque nosotros tenemos de cada 10 personas que se perciben simplemente salteños, uno que se percibe indígena.

Esto se fue generando porque en 1985 surge una ley para que las comunidades puedan tener personería jurídica, en 1994 con Menem se reconoce la pre-existencia, en el 2006 se propone el diagnóstico y se da plata a todas las provincias (habría que ver qué han hecho en Salta con esa plata) para hacer un estudio, preguntando, a ver ustedes dónde están, por qué dicen que son una comunidad etc. Todas esas instancias generan situaciones de violencia para aquellas personas a las que no les conviene que las comunidades reclamen su territorio.

Desde que empieza ese proceso, aproximadamente los 2000, en Salta aumentó la autopercepción un 87% . No hay una provincia argentina con esos números.

¿Y por qué aumenta?, algunos dicen “sí, estos ahora se autoperciben indios” esa es la frase con que se quiere descalificar esto que es un proceso histórico irreversible. Todas esas personas no son seres humanos que no saben de dónde vienen. Nosotros quizás veíamos una casa solita, ahí en los cerros y no sabíamos quiénes eran. Bueno, ellos sí saben. Son los pobladores a los que fueron corriendo cuando no tuvieron lugar propio donde establecerse y muchas veces lo que pasó es que se superpusieron fincas sobre territorios indígenas y esos son los conflictos de ahora.

Por supuesto que yo escucho por estos días a las personas que están en disputa con la comunidad de Las Pailas con argumentos de que “ahora les metieron ideas” y no.  Es un proceso histórico completamente comprensible si uno estudia la historia de nuestra provincia. Es obvio, que no se iba a lograr que una enorme proporción de población permanezca para siempre sumisa y golpeada por la historia oficial que les niega esto que pasó con la comunidad.

Yo estuve en la comunidad de Las Pailas, porque me invitaron para presentar la película y ví el nivel de violencia atroz que se ejerció sobre esas personas, vi una nota en el diario que dicen que mantienen el desalojo y en realidad lo que tuvieron que hacer es ir atrás con la medida porque habían desalojado a un montón de familias de una manera absolutamente ilegal. Explicame ¿cómo pasa eso? Y te digo que no hay proceso de injusticia social en la que no estén metidos funcionarios. Eso es terriblemente doloroso porque hay gente que está cobrando de nosotros, de los que pagamos los impuestos.

Es terrible que esa gente se acomode con el que cree que le va a ir mejor y quizás le vaya mejor económicamente pero, en unos años… te digo porque lo veo con mi película, la historia es un escarnio, porque tarde o temprano las cosas se saben y esos que hoy obran mal tienen hijos, nietos y ellos van a tener que soportar la vergüenza de esos parientes.

Hay mucha gente que antes de nosotros estuvieron trabajando con estos temas y se han hecho muchos documentales, creo que lo que quizás puede pasar es que como yo ya tenía una trayectoria y un acceso a un circuito de distribución del cine la película logre más visibilidad. Pero antes que yo haga esto, hay infinidad de gente que estuvo trabajando por la reparación histórica de nuestro país.

– Resulta muy explicativa y poética también la parte en que los ayudan a organizar sus fotos…

-Si, no me imaginaba la cantidad de fotos que hay en los cerros, la cantidad de documentos que las familias guardan y no sabés con qué miedo lo hacen…eso es terrible. ¿Cómo una persona va a tener miedo de guardar un documento?, ¿cómo que lo tiene que enterrar para que no venga alguien a quitarle las pocas pruebas de lo que pueden ser documentos históricos?

Lo que nosotros queríamos organizar es una exposición de esas fotos pues son fantásticas, muchas hechas por Javier Chocobar que fue asesinado y después por gente que los visitaba; por otros comuneros que llegaban. Hermosas fotos que van relatando unos paisajes, unas vidas de la que nosotros no tenemos noción y que van explicando cosas.

-¿Cómo la cantidad de gente que se fue a buscar trabajo y oportunidades en los años 50 o 60 a Buenos Aires…?

-Claro, y es porque son echados. Acá no había trabajo, no había oportunidades para ellos. A mí me duele muchísimo cuando escucho comentarios, como dice un profesor en la película  “¿para qué pelean por la tierra si después se van?” pero la gente no se va porque quiera se va porque necesita trabajo. Vos podés solucionar tu subsistencia en una comunidad con trueque o algún tipo de intercambio, pero cuando tenés que comprar un remedio necesitas plata billete, es difícil, entonces la única forma de conseguir el billete es trabajando en la ciudad.

-Pienso en esto de que a Chocobar le gustaba la fotografía, que se había comprado una cámara, porque también hay una dimensión espiritual en las personas, no es solamente la subsistencia…

-No conozco a nadie que no tenga una dimensión espiritual. Lo que pasa es que histórica y sistemáticamente le negamos esas dimensiones a las comunidades, se la negamos a cualquier persona de la que queremos extraer algo ¡Cuánta intolerancia!, más allá de que también es muy doloroso saber que el cura de Las Pailas no apoyó suficientemente a la comunidad de la zona…

-De muy joven militaste la religión, qué militás hoy?

-Yo entré en la Acción Católica y muy rápidamente me di cuenta que el grupo al que yo pertenecía, actuaba sobre todo con ideas de control de la sexualidad de los jóvenes. No había ideas de acción social, de reivindicación histórica o cosas más útiles, así que fue breve mi paso por allí. Pienso que cada ciudadano es parte de una comunidad pequeña y después de una provincia, finalmente del país y que nosotros tenemos que desear que estemos todos bien. Imaginarse un país donde haya pocos que estén bien y muchos que estén mal, no va a funcionar jamás. Entonces me parece que es una obligación te diría humana tratar que tus con- ciudadanos estén bien.

Nunca milité ninguna cosa partidaria, digamos nunca estuve dentro de una jerarquía     política ni nada.

-Acabas de publicar un libro que se llama Un destino común, ¿cómo se dio?

 -Hace más de veinte años que me dedico a dar charlas sobre cine, muchas de las cuales están en You Tube. La gente de la editorial Caja Negra pensó que podía ser interesante publicarlas pero yo ni loca me iba a poner a buscar esas charlas ni nada, así que ellos se encargaron de todo. Las buscaron, las pasaron a escrito porque imaginate toda la desprolijidad que es una conversación pública con estudiantes, después me los dieron para editar y las publicaron. Increíblemente fue el libro más vendido de la editorial, con varias ediciones, en España, en México, esas cosas que pasan en el mundo porque es un libro muy sencillo, charlas y diálogos.

-Es que los jóvenes quizás están buscando banderas…

 -Me parece que que es muy difícil conectar las cosas que uno siente con lo que está sucediendo. Esa conexión que uno sospecharía que debería ser bastante rápida e inmediata  no lo es porque los cambios suceden a una velocidad que no es la velocidad con la que el cuerpo puede reaccionar a eso. Vos observá a qué velocidad sabemos detalles, muchos detalles técnicos y humanos de lo que pasa en Venezuela y sin embargo ¿a qué velocidad se pueden levantar los escombros para sacar gente? son dos velocidades, entonces eso es muy abrumador para un humano. Pensar que hubo una época en que fue al revés, es abrumador. Siento que justo estoy en eso y hablo exactamente de esas cosas, sobre todo en el cine.

-Te acordás de lo que sucedió en Salta, allá por 2018, lo que iniciaste creando un grupo de WhatsApp con gente de la cultura con el objetivo de reunirse y hacer una foto de 10 o 12 personas a favor de la ley IVE ( de interrupción voluntaria del embarazo) y lo que sucedió, esa pequeña revolución en Salta?

-Yo inicié esa acción sí, pero la cantidad de mujeres que se sumaron porque te digo que en esta provincia hay gente ¡tan valiosa! Porque mientras no hubo ley, mientras todo eso era difícil de hablar para una persona que estuviera atravesando esa situación estuvieron ayudando, buscando soluciones. Se provocaron cosas buenas y muy interesantes que quedan en el recuerdo de muchísima gente y bueno se sancionó la ley. Cuando uno aparece es cuando ya hay una larga carrera de gente luchando por algo no?….

-¿Cómo ves el feminismo en este momento de la historia?

-El feminismo sobrevive siempre en la marginalidad. O sea que la conoce muy bien a la marginalidad. Lo que pasó en ese momento es que hubo una militancia concreta política que apoyó y entonces eso le dio impulso y visibilidad… pero las mujeres luchando por sus derechos existen desde antes, perteneciendo y no perteneciendo a organizaciones partidarias. Otro proceso irreversible. Cualquiera, por más conservador o reaccionario que sea, se da cuenta que la vida de las mujeres cambió, que están integradas al mercado laboral que hay un montón de cosas que las mujeres necesitan expresar . Por ejemplo cualquier cuadro que veas de la fundación de una nación latinoamericana – y te digo latinoamericana por tomar solo este continente – las cartas fundacionales de nuestras naciones fueron hechas básicamente por varones. Entonces es obvio que iba a haber un momento histórico en donde las mujeres iban a querer acceder a la organización también de las leyes que consideraran sus problemas más particulares. Lo que pasó en ese momento es que hubo una militancia concreta política que apoyó. Y hoy lo que pasa es que tenemos este gobierno aterrado con la cultura, aterrado con el movimiento LGTB, es incomprensible yo siento que es gente que no tiene calle. Cuando escucho el discurso de estos jóvenes- en la mayoría son unos muchachos jóvenes todos- que se ve que algunos problemas en el amor tienen porque andan todos también bastante solos, te das cuenta que tienen miedo, no sé, será que les costó vincularse con las mujeres o no se animan a ser gays, no sé cuál será la cosa ahí pero a veces es insostenible lo que dicen, es históricamente insostenible y aparte me parece, es lo que yo veo, que es como el talón de Aquiles del mundo libertario. Porque hay toda una transformación de la gente joven, te das cuenta en cualquier recital de K Pop, ahí te das cuenta que esa línea para dividir a la población binariamente, por género, ya no va más.

Siento hay un sector que accedió ahora al poder justo de gente aterrada – curiosamente- con las libertades individuales .

-Te preocupa lo colectivo?

-Creo que en el mundo hay una una situación geopolítica que quizás sea la etapa actual del capitalismo, no sé, no soy una experta en eso, en el que evidentemente el nivel de concentración de la riqueza es brutal.

Cuando sucede eso la transformación de la participación política social de la ciudadanía se debilita. Entonces creo que estamos en un proceso donde está debilitada la participación ciudadana en su propio destino y tenemos a grandes magnates de la tecnología y magnates en general definiendo todos por un futuro donde es evidente que no va a ser necesaria toda la población humana. Y hablan con una crueldad en la que dan por sentado que hay una enorme parte de la población que es prescindible y yo no sé, pero no puedo verlo así.

Me parece que existen otras formas posibles.

-Fantaseás con alguna asesoría, un cargo para tomar decisiones?

-No, no, no. Tengo absolutamente claro cuál es mi rol. Valoro muchísimo a la gente que pone su militancia en su territorio o en su comunidad por encima de cualquier obligación con su jerarquía partidaria y conozco muchas de esas personas: de izquierda, peronistas o de sectores más conservadores, muy comprometidas y a esa gente la aprecio muchísimo.

Pero yo personalmente estoy comprometida con el cine, que es una forma de militancia. Con eso y con todas las actividades a las que te obliga. Y me han ofrecido muchas veces, pero no. Mi actividad tiene algo que es muy útil para los políticos, es que uno no tiene ningún compromiso ni doctrina ni sumisión entonces, somos las personas que más fácilmente podemos señalar cosas, que podemos detectar falencias. Mi compromiso es con la comunidad primero que nada.

-Vivimos en un país donde parece que no se pueden sostener los logros, donde vivimos entre aciertos y desaciertos del poder. ¿Qué herramientas imaginás que podrían servirnos a los ciudadanos para hacer cambios profundos?

-Primero que nada creo que hay una fantasía que es la militancia en las redes,  que pongo like o hago un comentario en redes y me quedo tranquila. Eso no es militancia. Pienso que hay una parte de la gente joven a la que no le resultan suficiente las redes como espacio, que quieren el espacio real de la calle, la ciudad, su barrio y yo también confío en eso. Confío en el compromiso con el espacio real porque intelectualmente siento que ha habido una contracción de él en nuestras vidas y hay una generación que no se lo está bancando.

-Te quiero preguntar sobre otro tema. Hace unos años hiciste un trabajo para la cantante Islandesa Bjork, que la crítica lo contó como algo fuera de lo común, ¿cómo fue?

-Y bueno, no se, es un mundo extraño para mi. Ella tenía muchos materiales y yo fui a ayudarla para ver cómo instalar los materiales para un show que tenía que presentar en Nueva York. No me siento muy orgullosa de eso, la pude ayudar, es una persona encantadora y quedé contenta con eso, pero te digo sinceramente ni se cómo juzgar lo que hicimos. Es otro mi mundo y la verdad, que tampoco lo seguiría haciendo porque son otras mis preocupaciones, no es lo que me gusta hacer a mí. Es un show de una persona con el recorrido enorme que tiene Bjork y que lo único que necesita es que eso sea agradable al público, para mí es como fácil. Sí, la hija de Bjork me dijo que fue el mejor show que vió de ella. Es una mina que gasta fortunas en su shows porque es muy generosa con el público. Estuve con ella en Islandia, en un pueblo de pescadores donde tiene su taller el mayor constructor de los tubos de los órganos y es el tipo que ha restaurado la mayor parte de los órganos de Europa, que además construye nuevos al viejo estilo para distintos lugares, bueno, vive ahí en Islandia en un pueblo de pescadores. Y ahí Bjork hizo hacer construír un  tremendo tubo, que hizo llevar en barco, para poner y hacerlo volar ahí en ese lugar en Nueva York imagínate y después una cámara de eco que hizo construír . Sí, participar de todo eso fue hermoso.

 –¿Qué tipo de música te gusta?

 –De todo de todo, me encanta la música.

-Te gusta el Indio Solari, que te pasó con su muerte y ese fenómeno que se generó?

-Me emocionó mucho ver y sobre todo me sorprendió, porque como buena persona de clase media, muy fácilmente puedo sospechar “Qué difícil estos textos, la poesía y decís no, esto es para consumo de gente que accedió a cierta educación” y lo que lo que ví en el homenaje al Indio, en esa despedida es que el nivel poético que tenía el Indio y que tenía Patricio Rey digamos, la otra parte de la banda era de una complejidad enorme, de un vuelo y una belleza extraordinaria y no era para nada difícil de comprender y emocionó a un montón de población a la que quizás le han faltado los servicios de Educación que en otras partes hemos tenido. Te das cuenta que la calidad educativa de las personas es mucho más de lo que te imaginás, otro tema es la sensibilidad. Vos decime, qué artista puede generar eso en un sector de clase media o alta, quién o cuándo va a haber una manifestación de ese millón de personas yendo a un entierro? ¿Cuándo vas a ver eso en Pilar, en el Nordelta. ¿ Qué artista generaría eso?

Entonces es muy emocionante ser testigo de ese fenómeno.

Los humanos tienen mucha más calidad que lo que uno podría analizar estadísticamente en base a qué servicios han accedido y eso fue una demostración increíble, fue un hermoso momento del gobierno para dar una señal de inteligencia y no la tuvieron y claro, ya es difícil salvar a esta gente.

En fin yo me alegro que no haya sido la despedida en el Congreso porque la verdad con las últimas discusiones que se ha visto en el Congreso a mí me da vergüenza el nivel que tienen. Es mucha la agresión para gente que está sosteniendo la crisis de este país con su esfuerzo. Cuando ensalzan el ajuste, que han tenido que hacer el mayor ajuste… pero hermano no te das cuenta que al ajuste lo hicimos nosotros o sea vos tomaste la decisión pero quién la sufre somos nosotros.

 –Pavese decía que un libro (u obra de arte) nace de una obsesión determinada y a cada obsesión le corresponde una forma. Cuáles son tus obsesiones y tu forma final, es el cine?

-No, pienso que cada cosa que a uno le interese profundizar requiere de un lenguaje especial, por ejemplo esta película que hicimos Nuestra Tierra, algo de lo que se dice en esa película ¿es nuevo? No, lo sabemos todos, solamente que encontramos un lenguaje en donde la gente puede volver a escuchar cosas que ya sabe porque no hay nada más terrible que cuando aprendemos a negar algo que está pasando. El statu quo es, antes que nada, una forma de educar la percepción en los ciudadanos que pasa a través de todas las instituciones para que determinadas cosas que son injusticias, que son cosas terribles, donde el poder abusa de alguien, puedan no ser percibidas. Entonces cada vez que a vos te interesa un tema, por ejemplo vamos a dar el ejemplo de Las Pailas, que ahora estamos con este problema, tenemos anticuerpos para decir los de Las Pailas son unos “indios recién hechos” “porque vinieron y le llenaron la cabeza de Buenos Aires” tenemos infinidad de formas de negar una cosa que en el fondo de nuestro corazón la sabemos. Porque sabemos cómo se hizo este país, cómo fue el proceso de colonización, que hay un montón de gente a la que no se le reconoció su tierra, pero a la vez tenés una educación que te corta emocionalmente la relación con eso.

Entonces para cada tema que a mí me interesó, la dificultad y lo que me lleva tiempo es definir de qué manera expreso esto para que vuelva a generar una conexión con las personas.

Yo no tengo una estética, no tengo un estilo, no tengo nada. Ni me importa ni me pongo a pensar en eso, ni siquiera leo las cosas que se escriben en ese sentido, pero no por desprecio sino porque porque ese es un tema que no tiene que ver con mi existencia. Mi problema, relación vital con mi actividad es encontrar un lenguaje para poder compartir con mis contemporáneos alguna preocupación o alguna alegría, es eso.

-“Nuestra Tierra” ha llevado más espectadores que tus otras películas?

-Esta película fue un fenómeno en las circunstancias actuales. Hasta ahora tuvimos menos espectadores, creo estamos en más de 40.000 espectadores ahora no sé si ya andaremos por 50.000 oficiales, pero se que a fin de año, en todo el recorrido extraoficial que viene haciendo, va a tener más espectadores que todas mis otras películas. Hicimos un trabajo también, nos pusimos a pensar con los productores y con todo el equipo de esta película que es impresionante, toda una forma de difusión en redes y contactos para hacer proyecciones para gente que tiene organizaciones territoriales, invitamos a muchas personas que están preocupadas por estos temas y entonces la difusión se hizo por un camino paralelo, maravilloso.

 

 -Qué te pasa a cuando terminás una película?

-Viene un momento en donde me doy cuenta que tengo que arreglar el picaporte de mi casa, llevar el auto hacerle una revisión, hacerme chequeos, todas las cosas postergadas. “Los consumos postergados,” como los de Adorni (se ríe) Entonces, estoy en ese momento. Porque desde que presentamos la película en Venecia hasta ahora estuve ya en todos los continentes. Son muy agotadores los viajes porque voy del hotel al cine, del hotel a la universidad, al lugar de conferencia, no es que puedo conocer los países

-Estuviste por todos los continentes pero elegiste vivir en Salta, por qué?

-Pero hace mucho ya, desde el 2019 que me mudé acá. Siempre lo supe pero en un momento laboralmente no me podía volver. Pero ahora sí, de hecho la última película la edité en mi casa.

Y tuve la oportunidad de quedarme en otros lados, pero no veo en ningún lugar del mundo ni un clima, ni un paisaje como el de acá, ni cómo habla la gente, ni la comida de acá…uno se enamora mucho de su geografía.

 –Lo último, ¿en qué estás trabajando?

-Estoy escribiendo y espero hacerlo más rápido, porque viste que cuando uno va envejeciendo se da cuenta que hay que apurarse un poco, es algo entre ciencia ficción  y cine fantástico. Quizás antes filme algo en Salta, estoy en un proyecto con otros directores del mundo, pero quizás para el año próximo.

 Termina la nota pero Lucrecia no se quiso ir sin antes decirles algo muy sentido a los jóvenes. Aquí su palabra textual:

 “ A raíz de lo que sucede en Las Pailas, quiero decirles a todas las personas que producen conocimiento:  historia, antropología, arqueología, sociología, todo el saber que produce la academia en Salta, que es necesario que llegue a las comunidades. Le digo a las personas jóvenes que si a veces pierden la esperanza de cuál es la utilidad de su conocimiento que hay enormes sectores de la población que necesitan esa información que ellos han conseguido investigando en archivos, estudiando… Sepan que la información histórica transforma y puede transformar el futuro del país. Traten de vincularse con los sectores sociales que necesitan de esas investigaciones, la universidad a veces está muy separada de la sociedad , porque el  conocimiento es peligroso – siempre ha sido así- entonces lo que yo les pido a esos jóvenes que se sienten un poco desmoralizados y no saben para qué sirve lo que estudian, contáctense con los sectores sociales que los necesitan y van a ver qué felices se van a sentir”

 

(Patricia Patocco)